Tocar el timbre del Club siempre es un momento de intensa emoción. Venir solo no es del todo malo; puede ser una oportunidad para ampliar horizontes, expandir tus fantasías… Una vez que cruzas la cortina, cualquier cosa puede suceder. En la tenue luz del guardarropa, aparece una figura; ¡un milagro! Es un viernes "con" alguien. "Mademoiselle" preside la recepción algunas tardes en el Kinky. La elegancia y la extrema cortesía de la bienvenida hacen que todos se sientan cómodos. Parejas, clientes, recién llegados o habituales, todos están invitados a expresar sus expectativas, a descubrir su propio camino… De repente, la elegancia se convierte en cuero, la camaradería pica, la clase se transforma en seducción, las palabras hieren, las miradas consumen… La Divina Mademoiselle elige a sus asistentes; comienza a orquestar el papel de cada uno. La última vez, me asignaron el papel de "Valet". Implica estar disponible, a demanda, para…
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